Category Archives: NIHON MONOGATARI

MAISON IKKOKU LIVE ACTION

 

 

Ficha IMDB

Película de 1986 que adapta el trabajo homónimo de la gran mangaka Rumiko Takahashi, ya convertido poco antes en anime. En 2007 se realizaría otra versión de la historia bajo el formato dorama.

Cuenta las desventuras de un joven ronin, es decir, un estudiante que se prepara para los exámenes de ingreso a la universidad, y las relaciones con sus exasperantes vecinos de la casa de huéspedes en que se aloja (que no es otra que la mansión del título), entre ellos la casera, de la que está perdidamente enamorado.

Contra lo que se podía prever, el director Shin’ichiro Sawai, de vocación clásica, se guarda mucho de intentar imitar el dinamismo del anime televisivo de la época, ofreciendo en cambio una sucesión de planos secuencia, casi siempre generales, como si de un Mizoguchi se tratase, aunque sin la soberbia capacidad compositiva y delicado ritmo interno del maestro.

Uno de los elementos más endebles de la película es un guión soso y poco trabajado, sobre todo en lo referente a la progresión de los sentimientos de los personajes, los cuales, sin embargo, están bien interpretados.

Posiblemente la mejor parte de la película, y sin duda la más divertida, sea un número musical con coreografía interpretada por los personajes en los pasillos y la escalera de la pensión.

En definitiva, un simpático y agradable hallazgo, en las antípodas de lo esperable dentro de este tipo de productos.

NOTA: 6’5

Los simpáticos inquilinos de la Maison Ikkoku en pleno número musical.

 

LOVELY COMPLEX

Ficha IMDB

Mas conocida como Love.Com, este live action de un manga y su correspondiente anime es la demostración de como de una historia tonta se puede sacar una película igualmente intrascendente pero llena de simpatía.

Cuenta la relación entre el chico más bajito del instituto y la más alta, centrándose afortunadamente en otros matices del carácter de cada uno.

Emma Fujisawa es una preciosidad larguirucha con orejas de soplillo, cuya constante sobreactuación de estilo anime fluctúa entre lo forzado y lo brillante, en la construcción de su personaje de chica ingénua y algo patosa. En cambio, un más contenido Teppo Koike no logra trascender el cliché de chico popular cargado de estética superpop japonesa.

El aspecto visual sigue religiosamente los preceptos pop del momento, con combinaciones de colores primarios y brillantes tanto en vestuario como en decorados, y toda una iconografía configurada a base de detalles kawai. Todo dentro de una ligereza feliz, pero demostrando una forma de hacer cine para adolescentes con un mínimo de fuerza y originalidad. Entre los mejores hallazgos destacan concretos estallidos de humor surrealista, como la paródica voz en off en inglés, o las disgrsiones cómicas en las que la película se detiene, la más conseguida nos presenta a un viejo comentarista que analiza con gravedad pero de forma simplista y superficial una acción congelada de la película.

En definitiva, un film hecho con cariño que transmite alegría de vivir y cuyo inconfesable disfrute provocará culpabilidad a los snobs estirados que no puedan evita soltar una sonrisa furtiva. Claramente superior al anime previo y también por encima de los doramas al uso.

NOTA: 6,5

SUKEBAN BOY

Ficha IMDB

Esta película sobre un chico que se viste de chica para estudiar en un instituto femenino está basada en un manga de Go Nagai y dirigida por el artista del bizarre Noboru Iguchi entre “The machine girl” y “Robogeisha”, ambas superiores en coeficiente técnico-artístico (y seguramente tambien en presupuestario) pero al mismo nivel en lo que a gore, mal gusto y excesos grotescos se refiere. El enclenque argumento es una excusa para poner en pantalla una serie de peleas brutalmente surreales entre diferentes grupos enemigos de estudiantes, cada uno de ellos con sus propias armas y técnicas. Tenemos así la patada can-can de Kanko, la principal antagonista, las tetas ametralladoras de la líder de la “Liga sin sostén”, las patadas no-no de la liga desnuda Zen-su (al tiempo que gritan: ¡No mires!¡No mires!¡No mires!). Y todo esto acompañado por altas dosis de tripas, amputaciones, pústulas y demás aderezo gore que a estómagos poco acostumbrados puede llevar al desagrado. Todo está exagerado a niveles estratosféricos, en un cúmulo de chistes soeces y surrealistas en los que cabe todo  (genial la chica que dispara por los muñones de sus piernas) y que funcionan simplemente por lo desfasado de su concepción.

Como es necesario en este tipo de películas, las interprestaciones son pésimas a más no poder, a veces por sobreactuación  consciente y otras por incapacidad interpretativa, ambas opciones elegidas voluntariamente por el director. El problema principal de la película, aparte del argumento inexistente e innecesario, es la pobreza visual y el humor poco imaginativo, más basado en epatar a base de muñones que en generar gags ingeniosos al estilo de las primeras producciones de Peter Jackson. La parte positiva son las sonrisas que arrancan los degenerados efectos especiales de Yoshihiro Nishimura, verdaderamente estomagantes, y el despelote generalizado de las AV models que protagonizan la función, entre ellas Asami en el papel de chico travestido.

Sólo para amantes del bizarre por el bizarre o los impenitentes buscadores de trash, género del que los japoneses saben un rato.

NOTA: 3

L: CHANGE THE WORLD

http://www.imdb.com/title/tt0912597/

Para aprovechar al máximo el éxito del fenómeno “Death Note”, compuesto por manga, anime y dos películas, se acometión la producción de este spin -off protagonizado por L, sin duda alguna el personaje más atractivo y carismático de la función.

Aparte del indudable éxito a nivel comercial, la película presenta sus aspectos positivos y negativos.

El primer elemento positivo reside en la elección de Hideo Nakata, un director que si bien parece que aún no ha conseguido salir del depósito de la azotea de “Dark Water”, sigue mereciendo una oportunidad a la hora de mostrar una elegancia visual que sitúa esta película por encima de las anteriores en cuanto a planificación y acabado visual, aunque sea obvia su desventaja a nivel presupuestario.

El responsable de la adaptación del manga, Sushuke Kaneko, cuya pericia para la épica no voy a discutir, centra su capacidad en saber qué es lo que hay que filmar por delante de la manera de filmarlo, consiguiendo un estilo dinámico y vibrante. En cambio, el estilo de Nakata, más reposado e intimista, se preocupa más de transmitir un tempo apoyándose en la plasticidad de encuadres y planos secuencia reposados, en los que la cámara se desliza suavemente por el escenario, produciendo una sensación crespuscular y melancólica. Por encima de los acontecimientos de la trama, Nakata sitúa los pequeños detalles que retratan a los personajes, y más comprensiblemente en un caso como el de esta película, que presenta su aspecto más flojo en un guión mediocre y poco imaginativo, que cuenta una historia demasiado manida y poco original, centrando los momentos culminantes en la acción física, para la cual Nakata no está dotado.

Sin embargo, lo peor de todo es la falta de protagonismo de L a la hora de ejercer de motor de la trama, pues sus facultades detectivescas nunca necesitan ser puestas en práctica, ya que no hay casi nada que resolver en el caso tan soso y obvio en el que se ve envuelto.

Pese a esto, Ken’ichi Matsuyama esta estupendo en el retrato del raro y extravagante genio anticrimen, superando incluso su interpretación del binomio “Death Note”. También es cierto que aquí su personaje tiene más oportunidades de lucimiento al ser objeto de una humanización que funciona a pesar de acercarse en ocasiones a lo sensiblero, como no podía ser de otra manera al estar el joven rodeado de niños en todo momento. No obstante, Nakata solventa los habituales peligros derivados de la presencia infantil, consiguiendo que los actores de menor edad esten comedidos en unos personajes ya bastante cuidados desde el guión.

En resumidas cuentas, una película más agradable en su forma pulcra y evocadora que en su aburrida historia carente de interés, cuyo principal aliciente reside en la evolución de L y en su particular concepción del mundo.

Aunque la historia esté muy por debajo, como película es superior a las anteriores.

NOTA: 6,5

 

DEATH NOTE 1 & 2

Al igual que el cine estadounidense se nutre del comic en adaptaciones cada vez mas millonarias, aparatosas y prefabricadas, el japonés hace lo propio con algo más de dignidad y vergüenza recurriendo al inagotable arsenal de la boyante industria del manga. Así, al manga y anime “Death Note”, uno de los penúltimos fenómenos otaku, no podía faltarle su adaptación a imagen real, concretada en dos películas dirigidas por el habilidoso artesano Sushuke Kaneko.

Debido a que las dos partes fueron rodadas al mismo tiempo y al visionarlas queda claro que consisten en una sola película dividida en dos por cuestiones de duración y de mercado, despacharé a ambas con una sola crítica.

Sushuke Kaneko es un director con una trayectoria bastante irregular. En activo ininterrumpidamente desde 1984 cuenta con sus películas más valoradas dentro del entrañable género del kaiju eiga, o sea, monstruos gigantes a la japonesa. Él fue el encargado de revitalizar y revalorizar a la siempre segundona (por detrás del rey Godzilla) tortuga Gamera con una notable trilogía en la que muchos fans encuentran la cima del kaiju. Antes, Kaneko ya había llamado la atención con su gore fragmento de la película a seis manos “Necronomicon”, completada con los capítulos filmados por Brian Yuzna y el temible Christophe Gans. Tras el éxito de su trilogía sobre la tortuga mutante, Kaneko fue llamado para dirigir “Godzilla, Mothra, King Gidorah: Giant monster all out attack”. Despues de algunas películas más dentro del género fantástico, como “Crossfire” o la flojísima “Azumi 2”, no resulta extraño que fuese el elegido para poner en imágenes de carne y hueso el notable manga escrito por Tsugumi Oba y dibujado por Takeshi Obata, ya adaptado a formato anime por el estudio Madhouse.

Kaneko no es un cineasta que guste de sutilezas, y más que reflexionar sobre el tema planteado en sus películas prefiere ir al grano y centrarse en mostrar la acción sin segundas lecturas ni filigranas estilísticas. En este caso confía ciegamente en el material de partida, el cual ya contiene la reflexión necesaria en su planteamiento del viejo conflicto moral del castigo dentro de un sistema legal imperfecto.

Light Yagami, un brillante estudiante, encuentra una extraña libreta con la macabra particularidad de convertirse en un arma letal al ser capaz de asesinar a la persona cuyo nombre sea escrito en sus páginas. Ante esta posibilidad, Yagami empieza a utilizarla para convertirse en una especie de dios juez (como un Charles Bronson de nueva generación), ajusticiando a malhechores que, a su modo de ver, no han tenido el castigo que se merecían por parte de lo que él cree un sistema judicial demasiado injusto y benévolo. A esto se añade la figura del sarcástico shinigami (dios de la muerte) al que pertenece la libreta, que se dedica a acompañar al protagonista mientras se divierte de lo lindo con los conflictos humanos. Yagami encuentra en el joven detective L a su más temible rival, iniciándose entre ellos una metafórica partida de ajedrez de inevitable desenlace.

La trama es suficientemente sugestiva e interesante como para que Kaneko crea poder limitarse a seguirla con sumo respeto, ya que la sucesión de acontecimientos original se adapta a la perfección dentro del ritmo cinematográfico. Sin embargo, el director se queda corto en su principal función de otorgar a su trabajo algo de personalidad o fuerza visual, consiguiendo que el aspecto se acerque peligrosamente al de un dorama con un presupuesto inflado, demasiado plano, funcional e impersonal como para resultar mínimamente emocionante. Y si ya conoces la historia por haber leído el manga o haber visto el anime, estos problemas hacen que la película resulte bastante aburrida.

“Death Note 2: The last name” mejora gracias a un ritmo más rápido en la sucesión de acontecimientos y a algunas arriesgadas decisiones de guión que prescinden sabiamente de sucesos clave del manga (que no enumeraré por no incurrir en spoilers) con el fin de hacer la narración más cinematográfica y acelerar el desenlace, quedándose en lo esencial y evitando así la repetitiva dinámica en la que termina cayendo el manga en su afán por prolongarse más allá de lo necesario.  

La adaptación de los personajes esta lograda en casi todos los casos, destacando positivamente el trabajo del emergente Ken’ichi Matsuyama en el papel de L, y resultando menos logrado el aspecto demasiado digital del shinigami Ryuuk, sobre todo en sus movimientos, pues en su diseño general sí logra convencernos. No termino sin mencionar la siempre bienvenida participación de  Hikari Mitsushima, debilidad personal y protagonista de la monumental “Love Exposure” de Sono Sion.

NOTA: 5

KAMIKAZE GIRLS

http://www.imdb.com/title/tt0416220/

Cultura pop japonesa a través de dos personajes prototípicos del moderno Japón es lo que nos ofrece esta simpática y desacomplejada película llena de elementos visuales propios del anime y el manga, entre los que se encuentra una pequeña introducción animada.

Una joven cosplayer que vive en un pequeño pueblo y una motorista rebelde unen fuerzas, pese a su disparidad de caracteres, con el fin de enfrentarse a una pandilla de gamberros.

Atendiendo a los personajes, la historia se nos presenta como una especie de parodia espiritual trasladada al ámbito rural de la archiconocida “Nana”, con el mundo tartadefresístico de la Nana interpretada por Aoi Miyazaki representado aquí por el aún más azucarado de las sweet lolitas (con su debilidad por la Francia rococó) personificado por Kyoko Fukada, actriz, modelo y cantante, que ya casi se autorretratase en “Dolls” (Takeshi Kitano) en el papel de pop idol. La brusca y expeditiva punk-rocker está interpretada por una Anna Tsuchiya recién salida de la brillante “The Taste of Tea” (Katsuhito Ishii), de la que espero hablar en alguna ocasión. Ambas se mueven en un mundo real teñido por su propia visión escapista, la cual tienen que superar o imponer a fin de ser capaces de resolver sus problemas.

A través de una concepción estética llena de psicotronías otaku, mixturas de tono y momentos de desfase humorístico bastante conseguidos,  se logra un hermanamiento entre la forma y el fondo. Lo que le falta es que ese delirio visual y argumental este acompañado por un delirio conceptual con la suficiente carga de profundidad como para armar unos cimientos más sólidos y evitar que la película presente un alcance final que se antoja limitado y aprisionado en su propio y virtuoso frikismo pop.

El director Tetsuya Nakashima logró su trabajo más popular con “Confessions”, drama estudiantil seleccionado por Japón para los Oscar del 2010.

NOTA: 6,5

 

2LDK

http://www.imdb.com/title/tt0362387/

Película breve y directa, ubicada en la restringida unidad espacial de un apartamento en Tokyo, 2LDK (abreviatura usada en los anuncios de apartamentos con: 2 habitaciones, Living room, Dinning room y Kitchen) cuenta el enfrentamiento de dos actrices que han viajado a Tokyo para realizar un casting optando al mismo papel, teniendo que compartir las dos el mismo apartamento.

A partir de tan interesante premisa se desarrolla un pequeño thriller de cámara, con alguna pincelada de suspense, bastante humor negro, y mucha violencia, tanto física como psicológica, a la hora de explorar los efectos perniciosos de la rivalidad y la envidia derivadas del principio de competitividad tan impuesto en nuestra sociedad capitalista, y enmascaradas por la hipocresía de la que las chicas hacen gala cuando aún no ha estallado la guerra a muerte. Las voces en off que muestran lo que cada una de las chicas piensan verdaderamente de la otra mientras se lanzan cumplidos y sonrisas se convierte en un efectivo instrumento en este sentido.

 Desde unas formas sutiles y contenidas se practica un medido crescendo que desemboca en el estallido de la violencia física más exacerbada, sangrienta, y hasta bizarra, donde conviven bromas pesadas propias de campamento de estudiantes, ruines destrozos de pertenencias ajenas, hasta uso de bates, katanas y otras armas de la misma contundencia.

Más un ejercicio de estilo, bien orquestado por Yukihiko Tsutsumi, que un estudio psicológico en profundidad, su ritmo en continua aceleración, su tono de tensión progresiva y su corta duración, hacen de la película un espectáculo bastante disfrutable, con un final discutible y posiblemente algo forzado, pero coherente.

El director le está cogiendo últimamente el gusto a las versiones en imagen real de mangas y animes, como demuestran dos de sus últimos trabajos: la trilogía “20th Century Boys”, (basada en el portentoso manga de Naoki Urusawa) y “Beck”, adaptación del manga y anime homónimo.

 NOTA: 7  (por una vez coincido con IMDB)

Trailer: http://www.nipponcinema.com/trailers/2ldk

 

FUJOSHI KANOJO (HOW TO DATE AN OTAKU GIRL)

http://www.imdb.com/title/tt1424056/

Cursilada insustancial basada en un shoujo manga, llena de elementos pop, como corazoncitos infográficos flotando por doquier, esta película es el equivalente japones a las comedias de carne y hueso de la Disney. El argumento casi inexistente nos plantea un conflicto de risa (un chico de aficiones “normales” empieza a salir con una otaku a la que le gusta tratarlo como si fuera su sirviente) que, al no dar para todo un largometraje, y tras un par de bromas fikis de cero elaboración, se olvida a mitad de la película en beneficio de una trama aún más insustancial: ¿se va ella a trabajar a Londres o se queda con su novio en Tokyo? Este drama sobrecogedor ampara una segunda mitad aún más famélica que la primera, que al menos era medianamente dinámica aunque arrítmica.

Tras un importante tonelaje de cursiladas y romanticismo del castillo de Family Feber, que logra filtrarse hasta más allá de los créditos finales (con un maldito lazo rosa infográfico enlazando -valga la redundancia- a los dos tortolitos), al final todo acaba bien sin que haya pasado nada reseñable y sin que ninguna adolescente integral haya tenido que sufrir mucho con los insondables dilemas de la parejita de babosos irredentos.

La única virtud que encontramos es el valor didáctico que pueda ofrecer en lo referente a cultura pop nipona, en tanto que ella es una obsesa del fujoshi, que no es más que una debilidad hacia los chicos amanerados y/o refinados y las relaciones que puedan tener entre ellos. Así, hay secuencias en las que la chica se pone a tope (hasta el desmallo, literalmente) imaginando a su novio tonteando con su mejor amigo, ambos disfrazados de cosplay de series anime.

Aunque la factura técnica (sobre todo la fotografía y la interpretación) es bastante televisiva, algunos planos compuestos con estilo y la predilección por despachar los diálogos en plano secuencia, provocan la impresión de que el director quería hacer un tipo de película imposible contando con semejante material de partida. Al menos, este inopinado afán estilístico alegra aisladamente el visionado y aporta el mejor momento, un plano secuencia en el que él le corta a ella las uñas de los pies, de conseguido ambiente placido y cotidiano gracias al suave movimiento de la cámara pasando de uno a otro .

En fin, mucho moe, kawai, cosplay y mucho rosa para aquellos que sigan con la misma percepción de las relaciones sentimentales que cuando tenían trece años. O para los que los tengan ahora.

NOTA: 3

TOKYO JOE

http://www.imdb.com/title/tt0041967/

Un americano que dejó Japón para luchar en la Segunda Guerra Mundial, vuelve en la postguerra con la intención de recuperar su antiguo negocio y a su novia. Sin embargo, se encuentra con que ella está casada y tiene un niño. A partir de aquí, se desarrolla una trama de escaso interés en la cual Joe intenta recuperar a su chica al tiempo que trata de protegerla de las consecuencias de ciertas actividades ilegales que ella se vió obligada a realizar durante los años de la guerra.

La película supone una relativa rareza, por tratarse de una de las más desconocidas de su mítico protagonista. Y practicamente ahí reside su interés. Bogart hace un trabajo de trámite, dejando que desear en algunos momentos románticos, demasiado empalagosos para su estilo. Aún así tiene su gracia oirle chapurrear japonés y verle practicando judo, si no fuera porque en las secuencias de acción es claramente doblado por un especialista que no se le parece demasiado. De igual manera, la integración del actor en el mundo nipón no es demasiado fina, limitándose a secuencias en decorados de Hollywood (todos interiores, que no había presupuesto para derroches), a fin de evitar el traslado del equipo a tierras japonesas. Para salvar medianamente la continuidad de la ambientación, una pequeña unidad en Tokyo se dedica a rodar planos de la espalda de un doble con gabardina paseando por la ciudad, que en montaje son burdamente intercalados con planos de Bogart delante de retroproyecciones. El efecto es, obviamente, chapucero, poco creíble y hasta ridículo.

Stuart Heisler dirige esta película con desgana. El desarrollo de la historia es moroso y poco fluido, plagado de diálogos planos y aburridos. Aunque el previsible final está resuelto de forma elegante y sutil, es un bajaje escaso para una de las peores y más ignotas películas del mítico Bogart.

Heisler fue uno de esos a los que se suele denominar artesanos por no mostrar una clara vocación autoral. Tiene en su haber películas estimables como “Tulsa, ciudad de lucha”, “El caballero del oeste” o “La estrella”. Pero alcanzó su punto más alto con “Dallas, ciudad fronteriza”, inolvidable y divertidísimo western lleno de ritmo aventurero y un humor ligero e inocente, protagonizado por otro de los grandes clásicos: Gary Cooper.

NOTA: 4

Galería de carteles

NO MORE COMICS

http://www.imdb.com/title/tt0091354/

Al mercado doméstico occidental llega solo la milésima parte de la filmografía de los paises orientales. Así, del director japonés Yojiro Takita sólo conocíamos películas correspondientes a los años más recientes, caso de la editada en DVD “La espada del samurái” (Mibu gishi den, 2003) o la oscarizada “Despedidas” (Okuribito, 2008). “The ying-yang master”, de 2001,presenta los mismo defectos o virtudes, según quién las mire, de las dos anteriores.

Desde mi punto de vista, la falta de personalidad tipo grandes relatos de la primera y el amaneramiento y convencionalismo enfocado a EEUU de la segunda, se ven superados por las excelencias de una película muy anterior: “No more comics”, de 1986. En ella, Takita cohesiona forma y fondo a través de un estilo nervioso y urgente, perfectamente coherente con la temática sobre el mundo de la prensa amarilla y la televisión en el país nipón.

Kinameri, en una interpretación simbiótica de Yuya Uchida (prolífico actor bastante curtido en los años ochenta que aquí ejerce como coguionista), es un sugestivo personaje, un periodista carroñero que ha entregado su vida a su oficio, con una dedicación total y única que ha dado al traste con su vida privada y su dignidad como persona, en favor de la búsqueda incansable de la última noticia.  Kinameri nos hace traspasar la superficie de la realidad nipona de la época, introduciéndonos en el lado más desconocido, lleno de corrupciones, intervenciones e influencias de la yakuza, acosos de la prensa a miembros del espectáculo, presiones de las agencias a sus propios trabajadores, etc. Kinameri es el fiel retrato del reportero que busca la fama a través de una exposición inquebrantable al riesgo en su búsqueda de la exclusiva a toda costa.  Es el cabeza de turco de una crítica feroz pero poliédrica contra la deshumanización de un oficio y contra una sociedad más preocupada en aparentar, en parte secundada por unos medios más interesados en mostrar carnaza que en ofrecer la realidad de la forma más objetiva. El propio Kinameri, cansado de sus prácticas poco honorables, intenta pasarse a un periodismo más comprometido e inicia su cruzada personal para destapar a una empresa que tima a jubilados.

Takita empapa la historia de ironía, sátira y mucha mala leche, demostrando una personalidad inexistente en sus últimas obras. A diferencia también del clasicismo algo acartonado de esas últimas películas, “No more comics” presenta una factura más seca y rugosa. Está llena de secuencias en cámara al hombro, rodadas y montadas como si de un reportaje televisivo se tratase. Fondo y forma confluyen: a la par que vemos el caos de un tipo de vida, el estilo de la película nos hace sentir ese caos, por medio del mencionado feismo visual y una narración desestructurada, apoyada en la repetición y hartazgo de los momentos casi idénticos que configuran el día a día del reportero protagonista.

El final, una secuenia en que los periodístas presencian un asesinato sin más intervención que la de intentar conseguir la mejor foto, hace estallar al propio protagonista, que decide intervenir en la pelea para evitar el asesinato. Al pedírsele declaración, Kinameri grita en inglés que se niega a hablar japonés, toda una declaración de intenciones en una época en que el crecimiento japonés los situaba a la par que el gigante americano.

Como curiosidad, un joven Takeshi Kitano realiza un cameo con un personaje muy en la linea de sus más conocidas interpretaciones.

NOTA: 8

Trailer “No more comics”