MADE IN HONG KONG

WILSON YIP. AUTOR DE GÉNERO (1)

El director hongkonés Wilson Yip es uno más en lograr algo que parece tan fácil en Hong-Kong y tan difícil en el resto de cinematografías del mundo: aunar intención comercial con vocación autoral. La primera opción se apoya en la fiel adscripción del director al cine de género desde la primera a la última de sus películas. La segunda en la forma en que se lleva todos y cada uno de los géneros que trata a su propio y reconocible terreno.

Prolífico director (diecinueve películas en catorce años), acaba de obtener su mayor éxito crítico en la recién celebrada última edición de los Hong Kong Film Awards, en los que su última cinta, “Ip Man”, se ha hecho con el galardón a la mejor película.

Yip ha ido saltando sin mayor problema desde la comedia terrorífica al thiller de artes marciales, pasando por el wu-xia paródico, el policiaco de personajes, la adaptación de cómics e incluso el drama romántico, mezclándo a veces varios de estos géneros, y jugando con ellos casi siempre. Su cine resulta muy agradable de ver, en parte por la recurrencia a los reconocibles terrenos del género en cuestión, pero sobre todo por un estilo de ritmo ágil y de gran ligereza narrativa.  Beneficiándose asimismo de una puesta en escena de una plástica modernidad y unos emotivos personajes siempre retratados en un momento incierto de sus vidas, sus películas resbalan casi como la arena entre los dedos, rápidas y fluidas, sin apenas esfuerzo por parte del espectador. Pero esa ligereza no es sinónimo de vacuidad o superficialidad, tras el visionado siempre te queda la impresión de que te han contado algo que permanece contigo, aunque simplemente sea una sensación mas que una reflexión. Wilson Yip no es cineasta que guste de moralejas o discursos graves y/o gastados, su especialidad reside principalmente en dotar a historias poco originales de gran número de detalles, tanto estéticos como narrativos, que poco a poco, y sin hacerse notar demasiado, van configurando esa marca de fábrica que termina encontrándose, en mayor o menor medida, tanto en sus propios proyectos como en sus películas de encargo. Sea cual sea el que le toque tratar, Yip siempre se vuelca al máximo en utilizar cada uno de los estilemas del género en cuestión.

“Biozombie”, es una comedia de terror que cuenta una infección de zombies en un centro comercial (homenaje mitómano al “Zombie” de Romero). Yip no se olvida de ninguno de los tópicos sobre este tipo de films, pero especiando cada ingrediente a fin de darle un sabor distinto.  Tenemos los típicos personajes unidimensionales de manual: jóvenes temerarios y estúpidos, screen queens gritonas, policías inútiles, anónimos héroes involuntarios, cobardes redomados que hacen peligrar la vida de sus compañeros… Sin embargo, Yip intenta desdibujar al máximo las fronteras entre cada uno de ellos, de forma que la actitud de los protagonistas está más cercana a la que podría mostrar cualquiera de nosotros que a la valentía del clásico héroe de acción. Así, Jacob Cheung y Sam Lee (que demuestran buena química) interpretan a dos ingenuos mafiosillos cool que tienen una tienda de videos piratas en un urbano centro comercial. No se trata de la enésima copia-homenaje a los espectáculos zombicos de los 70 y 80, porque Yip se esfuerza en abordar los lugares comunes con una nueva perspectiva. Para ello no se ruboriza si tiene que entrar en el campo de la parodia más postmoderna y metagenérica, como ejemplifica la secuencia en la que los personajes se arman para enfrentarse a los zombies, con la cámara girando alrededor de cada uno de ellos al más puro estilo videojuego, sobreimprimiendo su nombre y su arma en letras chillonas. Lo mismo haría Uwe Boll más tarde en su adaptación del videojuego “House of the dead”, con resultados involuntariamente cómicos.

Como la recurrencia a la parodia pop se mueve siempre en un terreno movedizo, la estrategia no le funcionó tan bien en otra de sus películas, la muy fallida “The White Dragon”.

“The White Dragon” es un wuxia (película de espadachines) paródico en el que Yip reúne todos los tópicos del género riéndose de ellos de una manera burda y poco inteligente, muy por debajo de lo que cabía esperarse viendo sus anteriores trabajos. La película está protagonizada por el magnífico actor Francis (salvapelículas) Ng, y la mediocre pero encantadora Cecilia Cheung. El estilo de Yip está presente a retazos, tanto en el retrato de los personajes como en la planificación de algunas secuencias de acción, pero la película resulta demasiado desequilibrada y perdida en cuanto a tono y objetivos, inclinándose tanto hacia la parodia al más puro estilo “Agárralo como puedas”, que resulta imposible implicarse emotivamente con nada de lo que se nos cuenta. La proliferación de humor anacrónico nos presenta situaciones que, más que ingeniosas y divertidas, recuerdan a la sensación de vergüenza ajena que nos provocan ciertas películas actuales protagonizadas por idolillos juveniles del mundo de la televisión (casi siempre responsabilidad de la división de imagen real de la Disney). Como ejemplo un par de secuencias: en una, la protagonista se reune con sus amigas en una cafetería con sombrillas con un logotipo verde que remite sin disimulo al Starbucks Cofee; en otra, la maestra de artes marciales le transmite su conocimiento milenario como si de un archivo de Windows se tratase, con carpetitas amarillas sobreimpresas en la pantalla.

“Biozombi” y “White Dragon” son dos muestras que simbolizan lo mejor y lo peor de la vertiente más despreocupada y lúdica del director. Pero dónde Yip ha conseguido sus mejores trabajos es en el género policial, ya en forma de thillers de artes marciales confeccionados para el justo lucimiento del gran Donnie Yen,  ya en magníficas cintas de acción llenas de aristas sociales, caso de la excelente “Bullets over summer”.

(Continúa)

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