LOS VIKINGOS

http://www.imdb.com/title/tt0052365/

Estamos ante una maravillosa película de aventuras, sin duda una de las mejores de su género. El excelente guión combina la aventura más emocionante con el retrato de una civilización supuestamente bárbara contrapuesta a la hipocresía de los “civilizados” y cristianos ingleses.

Richard Fleischer fue un imaginativo director que se movió agilmente en todo tipo de terrenos, como atestiguan películas pertenecientes a distintos géneros: el western (“Bandido”, “Duelo en el barro”), la ciencia ficción (“Viaje alucinante”, “Soylent Green”), el terror (“El estrangulador de Boston”, “El estrangulador de Rillington Place”, “Terror ciego”), la aventura (“20000 leguas de viaje submarino”, “Los vikingos”), el bélico (“Tora, tora, tora”), el histórico (“Barrabás”). En sus años de decadencia aún supo dotar a sus películas más fallidas de una especie de gracia crepuscular (“Conan el destructor”, “El guerrero rojo”). Pero posiblemente “Los vikingos” sea la cota más alta de su cine.

Kirk Douglas, en un personaje inolvidable, nos regala una de sus vehementes interpretaciones llenas de fuerza y energía, eclipsando a un soso y blando Tony Curtis, que, no obstante, cumple su cometido como el típico personaje romántico. Es todo un disfrute contemplar la química entre Douglas y el siempre genial Ernst Borgnine, como padre e hijo vikingos, en unas divertidas y emotivas secuencias llenas de complicidad.

La bellísima y crepuscular fotografía de Jack Cardiff combina a la perfección con una icónica banda sonora. Sin embargo, si puede destacarse algo por encima de un conjunto ya en general soberbio, sería la perfecta planificación de Richard Fleischer, que ofrece todo un catálogo de como rodar una película, demostrando cuando utilizar planos largos o un montaje picado, ya en momentos intimistas o en batallas enérgicas y emocionantes. Como ejemplo, la escena final es una auténtica lección de como coreografiar un duelo de espadas, con precisas y creativas elecciones de ópticas y angulaciones de cámara, consiguiéndose una secuencia tan clara como física y emocionante, en uno de los finales más emotivos de la historia del cine.

Una auténtica obra maestra.

NOTA: 10

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