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BRAVE

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Película tailandesa de artes marciales, muy lejos en todos los sentidos de los Ong Bak, incluso en lo cinematográfico, que ya es decir.

Peripecias de nulo interés mal rodadas y mal interpretadas por un actor sin nigún carisma, un aspirante a Jackie Chan, anémico y modernillo (gafas de pasta incluidas) al que se le da mejor trepar y saltar que hostiar.

Música pachanguera y aburrimiento mortal. Con decir que me hice con ella con la intención de visionarla con los amigos en una reunión cervecera y no cumplió su función…

Fear is a state of mind… Y el aburrimiento también, ¿no?

NOTA: 1 (por una pelea bien coreografiada)

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MUSHI UTA

Wikipedia

Ficha IMDB

Mushi uta es un anime de ciencia ficción ambientado en un futuro próximo. Su origen se encuentra en una serie de novelas cortas ilustradas, adaptadas mas tarde al manga y luego al anime que nos ocupa.

Nos encontramos ante un trabajo artístico meritorio, con un buen arte, dibujo y una digna animación y que por momentos consigue una atmósfera oscura y sugerente, pero que falla en una historia poco trabajada, pobre en sucesos, repetitiva e insustancial desde un punto de vista temático y de desarrollo de personajes. En cambio, el diseño de personajes está bastante logrado en el plano estrictamente visual, destacando Kakko y Shiika, la pareja adolescente protagonista.

La mezcla de peleas con armas, magia, e insectos gigantes vinculados a jóvenes, convierten esta serie en una especie de pokémon para adolescentes, con más violencia y dramatismo pero la misma estulticia argumental. Además, ofrece un final apocalíptico con reminiscencias de Otomo, tan enmadejado narrativamente que resulta casi incomprensible, no por su complejidad conceptual, sino por un grave problema de ausencia de la misma y de incapacidad narrativa.

Como notas positivas: agradable para la vista y con solo trece capítulos.

NOTA: 4

 

SUKEBAN BOY

Ficha IMDB

Esta película sobre un chico que se viste de chica para estudiar en un instituto femenino está basada en un manga de Go Nagai y dirigida por el artista del bizarre Noboru Iguchi entre “The machine girl” y “Robogeisha”, ambas superiores en coeficiente técnico-artístico (y seguramente tambien en presupuestario) pero al mismo nivel en lo que a gore, mal gusto y excesos grotescos se refiere. El enclenque argumento es una excusa para poner en pantalla una serie de peleas brutalmente surreales entre diferentes grupos enemigos de estudiantes, cada uno de ellos con sus propias armas y técnicas. Tenemos así la patada can-can de Kanko, la principal antagonista, las tetas ametralladoras de la líder de la “Liga sin sostén”, las patadas no-no de la liga desnuda Zen-su (al tiempo que gritan: ¡No mires!¡No mires!¡No mires!). Y todo esto acompañado por altas dosis de tripas, amputaciones, pústulas y demás aderezo gore que a estómagos poco acostumbrados puede llevar al desagrado. Todo está exagerado a niveles estratosféricos, en un cúmulo de chistes soeces y surrealistas en los que cabe todo  (genial la chica que dispara por los muñones de sus piernas) y que funcionan simplemente por lo desfasado de su concepción.

Como es necesario en este tipo de películas, las interprestaciones son pésimas a más no poder, a veces por sobreactuación  consciente y otras por incapacidad interpretativa, ambas opciones elegidas voluntariamente por el director. El problema principal de la película, aparte del argumento inexistente e innecesario, es la pobreza visual y el humor poco imaginativo, más basado en epatar a base de muñones que en generar gags ingeniosos al estilo de las primeras producciones de Peter Jackson. La parte positiva son las sonrisas que arrancan los degenerados efectos especiales de Yoshihiro Nishimura, verdaderamente estomagantes, y el despelote generalizado de las AV models que protagonizan la función, entre ellas Asami en el papel de chico travestido.

Sólo para amantes del bizarre por el bizarre o los impenitentes buscadores de trash, género del que los japoneses saben un rato.

NOTA: 3

KAMIKAZE GIRLS

http://www.imdb.com/title/tt0416220/

Cultura pop japonesa a través de dos personajes prototípicos del moderno Japón es lo que nos ofrece esta simpática y desacomplejada película llena de elementos visuales propios del anime y el manga, entre los que se encuentra una pequeña introducción animada.

Una joven cosplayer que vive en un pequeño pueblo y una motorista rebelde unen fuerzas, pese a su disparidad de caracteres, con el fin de enfrentarse a una pandilla de gamberros.

Atendiendo a los personajes, la historia se nos presenta como una especie de parodia espiritual trasladada al ámbito rural de la archiconocida “Nana”, con el mundo tartadefresístico de la Nana interpretada por Aoi Miyazaki representado aquí por el aún más azucarado de las sweet lolitas (con su debilidad por la Francia rococó) personificado por Kyoko Fukada, actriz, modelo y cantante, que ya casi se autorretratase en “Dolls” (Takeshi Kitano) en el papel de pop idol. La brusca y expeditiva punk-rocker está interpretada por una Anna Tsuchiya recién salida de la brillante “The Taste of Tea” (Katsuhito Ishii), de la que espero hablar en alguna ocasión. Ambas se mueven en un mundo real teñido por su propia visión escapista, la cual tienen que superar o imponer a fin de ser capaces de resolver sus problemas.

A través de una concepción estética llena de psicotronías otaku, mixturas de tono y momentos de desfase humorístico bastante conseguidos,  se logra un hermanamiento entre la forma y el fondo. Lo que le falta es que ese delirio visual y argumental este acompañado por un delirio conceptual con la suficiente carga de profundidad como para armar unos cimientos más sólidos y evitar que la película presente un alcance final que se antoja limitado y aprisionado en su propio y virtuoso frikismo pop.

El director Tetsuya Nakashima logró su trabajo más popular con “Confessions”, drama estudiantil seleccionado por Japón para los Oscar del 2010.

NOTA: 6,5

 

SOUL EATER

http://www.imdb.com/title/tt1214085/

De la mano del estudio Bones nos llega este divertido shonen de calidad incuestionable, que nos transporta a un mundo paralelo lleno de peleas mágicas y surrealismo.

En Death City se encuentra la escuela de luchadores sobrenaturales. Son adolescentes que aprenden a manejarse en el mundo de la lucha, a fin de mantener a raya a los espíritus de los muertos que se han quedado en el mundo haciendo de las suyas. Enseñados por profesores más locos que los propios alumnos, estos se configuran en parejas compuestas por un arma (chicos y chicas que se convierten en guadañas, espadas, katanas, puños de boxeo…) y un técnico especialista en manejarlas. En un principio, el objetivo principal de los equipos es comerse 99 almas de demonios y el alma de una bruja, a fin de llegar a nivel de “death scythe”; sin embargo, este argumento se olvida cuando la cosa se pone más seria y tienen todos que enfrentarse a oscuras fuerzas poderosas que intentan dominar el mundo valiéndose de la locura.

Como puede apreciarse, el argumento mezcla elementos de otros dos exitosos shonen, “Naruto” y “Bleach”, aprovechándose así de fórmulas de éxito probado. Del primero han cogido el tema escolar, incluyendo la relación alumno-maestro, así como las diferentes misiones-exámenes que los adolescentes han de superar. Del segundo proviene la parte relativa a los shinigami.

Pese a estas deudas, y siendo conscientes de que al ser imposible inventar nada completamente nuevo, la virtud pasa a encontrarse en la capacidad y forma de narrar, Soul Eater supone una gran mejoría respecto a las series mencionadas. Incluso el personaje de Black Star, claramente inspirado en Naruto, está mucho mejor definido y muestra una profundidad y complejidad mucho mayores que las del ninja butanero. Ya el mismo Naruto no era más que una versión modernizada y estupidizada de Goku, con mono rojizo-anaranjado, pelo de punta y transformación en monstruo zoomorfo incluidos.

A Black Star se le suma un heterogéneo grupo de personajes tan desquiciados como bien definidos, entre los que se encuentran alumnos (agrupando  esquipo de técnico+arma): Maka y Soul Eater, los principales protagonistas de la función, Death the Kid con Paty y Liz Thomson, sus dos chicas pistola, Crona con su espada integrada Ragnarok, y Tsubaki, arma cambiante de Black Star. Entre los profesores tenemos interesantes personajes como Franken Stein, Sid, Deth Scythe o el mismísimo Shinigami-sama.

Como se puede deducir de algunos de los nombres citados, hay una amalgama de referencias a mitologías, así como parodias a personajes clásicos de la cultura universal, siempre tratados con cariño e ingenio. A los mencionados Death the Kid y Franken Stein, podemos sumarle la sexy y ecchi bruja Blair o el insufrible a la par que cómico y ridículo Excalibur, entre otros.

El primer capítulo sorprende por su calidad y originalidad técnico-artística. Para cuando ha pasado la sorpresa, la trama empieza a solidificarse y a compensar una pequeña disminución del nivel visual, que en todo momento se mantiene en un nivel alto, tanto en dibujo como en animación. El estilo visual recuerda al del anime Do-re-mi, del mismo director, por sus formas algo más infantiles y estilizadas, que en este caso contrastan muy bien con las altas dosis de acción y sangre. Se agradecen unos diseños que se distancian del demasiado homogéneo canon fisiológico de los últimos años, tendiéndose aquí más a la caricatura y a la abstracción como recurso para crear emociones.

Como he apuntado, la línea narrativa experimenta un súbito cambio pasados los primeros capítulos. Los objetivos que parecen perseguir los personajes (conseguir 99 almas más la de una bruja) se olvidan incomprensiblemente y la trama se orienta hacia fines más trágicos y dramáticos. No obstante, a partir de ese momento, la linea narrativa está bastante elaborada, y todos los elementos se ensamblan coherentemente señalando en la misma dirección.

Los jóvenes alumnos tienen que luchar al mismo tiempo que maduran y se conocen a sí mismos. El acierto está en integrar esta evolución vital dentro de los combates, recurriendo a metáforas que no por sencillas son menos efectivas. Así, no se limita, como otros muchos shonen de lucha, a meros combates con los que los jóvenes espectadores puedan canalizar su exceso de testosterona y energía.

El tono, que pasa de la emoción de la aventura a la comedia con una facilidad pasmosa, contribuye a contrarrestar el tremendismo sobredimensionado de este tipo de animes. Se explota el lado ridículo de personajes como Black Star, Kid the Death, Excalibur o Shinigami-sama, que, pese a ser el más poderoso del mundo, presenta una voz y un comportamiento a todas luces impresentables.

Aunque el anime ha tenido mucho éxito en su emisión televisiva, los responsables han mantenido el esquema narrativo inicial, sin sucumbir a la tentación de alargar la serie indefinidamente a base de tramas tangenciales o capítulos de relleno.  Definitivamente, la historia va al grano y se observa una estructura cerrada a lo largo de los 52 episodios del anime.

Divertida, trepidante, estéticamente cuidada, Soul Eater es una serie que aúna emoción y estallidos de humor surrealistas e inesperados. Muy recomendable.

NOTA: 7,5

Otros carteles y dibujos que molan.

http://2.bp.blogspot.com/_6rP--7XGeVU/TP5fuEquDBI/AAAAAAAAAo8/Lx08d6Vay7Y/s1600/soul-eater.jpg